domingo, 19 de junio de 2011

Festejar los goles contrarios (o la alegría de regalar nuestros recursos).

(Escito en enero de 2.011)


A principios de diciembre anunció Repsol que descubrió un yacimiento de gas en Neuquén que amplía 50 años las reservas de ese recurso en nuestro país.


Cuando se afirma que se amplían las reservas, debemos prestar atención a la sutil diferencia entre “de” nuestro país y “en” nuestro país, porque en definitiva, este yacimiento no es un aumento del patrimonio nacional, sino un aumento del patrimonio de Repsol, que podrá disponer de las ganancias como mejor le parezca. Recordemos que de YPF solo queda el nombre. Las incuantificables obras que se llevaron adelante por la renta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, ya no son posibles. La empresa Repsol-YPF de Argentina, tiene un 80% de acciones españolas y un 20% de acciones de “un” argentino (la familia Eskenazi), que es muy diferente a poder decir de “los” argentinos. Actualmente YPF tiene de nacional lo mismo que la casa de cualquiera de nosotros tiene de plaza pública. Antes, los argentinos éramos dueños del gas, ahora somos consumidores. Por eso hay gasoductos que exportan (para beneficio de Repsol) y gasoductos que importan (encareciendo el costo del consumo doméstico). Esa es la diferencia entre ser dueños y ser clientes: en el primer caso todos los argentinos tendríamos energía barata, pero se da el segundo, somos clientes, entonces Repsol privilegiará sus ganancias, como es lógico a cualquier empresa.


Por eso, la celebración de Cristina Fernández ante el descubrimiento no es más que un festejo de nuestra dependencia, riéndose del concepto de soberanía y condenando al sobreprecio a quienes no tienen más opción que comprar el gas en garrafas o tubos. Este orgullo de la presidenta por la nueva riqueza de Repsol -como quien festeja un gol en el arco de su equipo- no puede decirse que fuera una actitud contraria a sus principios, puede ser contraria a los intereses nacionales pero no a la visión de país que ella tiene. Recordemos que en los infames noventa, Gas del Estado fue valuada en 25.000 millones de dólares y el congreso aprobó su venta por 2.500 millones. La ley que permitió esto fue la 24.076, más recordada como la ley del diputrucho, por una persona que sin ser diputado, sentada en el recinto, votó aprobando la privatización. (Después se comprobó que hubo otras cinco personas que hicieron lo mismo). Recordemos que los Kirchner también tuvieron relevancia en esto, ya que estaban a favor de la privatización y provincialización de los recursos. Esto les permitió en 2007, sin licitación pública, adelantar diez años la prórroga de la concesión de Cerro Dragón, el yacimiento petrolero más grande del país ubicado en el límite de las provincias de Santa Cruz y Chubut. Pero como todo tiempo pasado fue mejor, la presidenta extrañaba esa década del 90, así que tal vez por una cuestión de melancolía, fue ella quien como Presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, aprobó el pliego, encajonando decenas de causas penales, para que Carlos Menem pueda ser senador. Pero siempre hay lugar para el recuerdo, por eso la presidenta, desorientada, festeja el nuevo megayacimiento de Repsol.


En total contraposición a esta actitud entreguista de nuestros recursos naturales, el diputado Pino Solanas de Proyecto Sur, presentó en noviembre, tres proyectos de ley para regular la explotación de hidrocarburos y recuperar la renta petrolera de la plataforma marítima.


Si querés conocer el resto de las propuestas o discutir sobre este u otros temas, te esperamos en H.Yrigoyen 132, Quilmes los sábados a las 17hs. Cel. 15-5014-4621 Correo: info@proyectosurquilmes.com.ar Página: www.proyectosurquilmes.com.ar

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